Decir Albariño es decir mar único por los cuatro costados y tradición que viene de siglos atrás.
Decir Albariño es decir campos y campos de uvas en parras a 1,80 metros sobre el suelo, es decir calor de verano y suaves inviernos.
Decir Albariño es decir unión y trabajo, y marketing sofisticado de la mano de la ciencia también ayudando.
Te presentamos ahora los vinos de uva Albariño más destacados por presente y pasado, por trayectoria y cambios que han influidos en la concepción que todos tenemos de esta D.O. tan especial.
Mar de Frades
De los más de 9.000 ríos que hay en Galicia, uno de ellos es el Umia, que desemboca en una zona de la ría de Arousa donde hace siglos desembarcaban los frailes que venían al monasterio de Armenteira y con ellos los peregrinos que hacían el Camino de Santiago.

Pues debido a ese trasiego religioso,a esa zona del mar de esta preciosa ría de Arousa, se la conoce desde hace siglos como Mar de Frades (Mar de Frailes en castellano).
Y es que Mar de Frades, nace en una zona que es un mar, pero de parras de Albariño: miles de ellas cubren y se ven desde todos los puntos O Val do Salnés (Valle del Salnés) una zona de clima privilegiado y la zona más emblemática del Vino Albariño, el Vino del Mar por excelencia.

Fuente: D.O. Rías Baixas
Su nacimiento es en 1987, un tiempo que en las Rías Baixas supuso una explosión de bodegas y técnicas que llevaría a Mar de Frades a ser un referente a nivel mundial, estandarte que conserva hoy en día: su calidad y personalidad incluso se han incrementado en el tiempo, llegando a ser considerado uno de los mejores blancos del mundo.
Esta calidad ha traspasado también a su estética. Su bonita y estilizada botella azul tiene, además de un gran atractivo que no ayuda como consumidores, una etiqueta termosensible: un pequeño barco aparece cuando el vino alcanzó su temperatura de consumo ideal, fresco pero no frío.
Por todo ello Mar de Frades es un referente indiscutible a día de hoy un vino que no falta en ninguna copa que quiera disfrutar de un momento único y selecto.
Cata Mar de Frades.
Es Mar de Frades, un vino fresco y sedoso en boca, recorriendo toda la cavidad en su longitud, con un recorrido largo. Tiene el inequívoco toque atlántico y salino del mar que está tan cerca, pero además el monte que rodea las parras deja su huella de visita en toque balsámico y a frescor de eucalipto. En nariz es un festival de flores y fruta dulce y suave sin por ello perder profundidad y elegancia.
Albariño Paco y Lola
En 2005, un grupo de familias del Val do Salnés, comenzaron una arriesgada apuesta que a día de hoy no se puede clasificar más que como un rotundo éxito: decidieron formar una cooperativa y aunar todo su saber y buen hacer en un vino de uva Albariño que fuese excepcional.

Hoy son más de 430 con más de 2000 parcelas familiares que forman la cooperativa más grande las Rías Baixas.
Y es que ese cuidado familiar a la parra, ese mimo, ese trabajo manual fruto de la tradición, ha conseguido ser certificado por estándares internacionales más selectos y exclusivos.

Además, si a todo ello se le une una modernidad que estudia cada mínimo detalle de la uva, el clima y el suelo, buscando sacar el mejor de los rendimientos, tenemos el éxito arrollador de esta bodega y sus vinos, ya un indudable referente por tantos premios acumulados en España y el extranjero.
Y es precisamente en los sabios y competidos mercados de Europa donde desde Paco&Lola pusieron sus aspiraciones desde un comienzo y estos mercados respondieron, siendo uno de los vinos blancos más reconocibles y reconocidos por sus consumidores.
Sin duda el cariño y mimo en la viñas, el saber hacer de la ciencia y el toque atlántico han hecho de aquel sueño de 2005 una realidad llena de éxito.
Cata Paco&Lola.
Esta bodega tiene ya una panoplia de vinos desarrollados realmente interesante; han ido buscando en cada momento el ir un paso más allá, dejando los caminos más trillados para otros.
Eso se deja ver en todos los aspectos de la cata, empezando por la inconfundible botella con su característica etiqueta de lunares.
Pero es importante destacar que en este caso el marketing y la calidad del vino van de la mano, siendo un vino que como ya hemos dicho, cosecha éxitos en todos los rincones del mundo.
Y entre otras cosas, los cosecha por esta nota de cata.
Y que en nariz destacan las notas intensas, de nivel medio alto, a cítricos, pomelo, y frutas tropicales y flores blancas.
Después en boca es goloso, muy equilibrado, y con una frutalidad persistente.
A la vista tiene el característico color amarillo pálido con toques verdosos de la uva Albariño.

Lolo Albariño 2019.
La misma bodega de Paco&Lola crea este vino con sus viñedos más jóvenes, consiguiendo un albariño desenfadado, que intenta abrir un nuevo camino para el consumidor.
Cata Lolo.

En nariz destaca la fruta blanca de vario tipos, manzana verde, ciruela blanca… y también a la piel de limón.
En boca volvemos a encontrar esos cítricos tan frescos con un remate final de amargor bien posicionado.
Terras Gauda
En la zona de Galicia que más horas de sol recibe al año, cerca de la frontera con Portugal, está la joya de la corona en cuanto a agricultura en Galicia, la comarca de O Rosal.

Y es que esta bodega la fundó en 1989 el que fuera jefe de Jesús Requena “inventor” del vino con uva albariño, Jose María Fonseca, que dejó su trabajo estable y se embarcó en esta aventura que desde el primer momento, desde el mismo nombre, tenía claro que quería unir la tradición y modernidad con la calidad excepcional de las uvas que daba esa tierra bendecida.
Así nació el nombre de Terras Gauda: Terra significa Tierra en gallego y Gauda es como llamaban los Suevos hace muchos siglos a A Guarda, pueblo situado en la desembocadura del miño a los pies del monte Santa Tecla, que conserva uno de los castros más bellos y famosos de Galicia.

Y esa pasión por sumar tradición y modernidad sigue en nuestros días, pues esta bodega es pionera en muchos aspectos, como la viticultura de precisión, que suma incluso los datos de satélites a la toma de decisiones del día a día del cuidado de la viña.
Una diferencia con el resto de la D.O. Rías Baixas es que aquí las parras brillan por su ausencia, y son viñas directamente del suelo las que se vinifican.
Además esa pasión por la tierra se traduce de una manera clave en la diferenciación con el resto de productores: es una bodega que incluso ha patentado su propio tipo de levadura, recogida de los propios viñedos de la bodega, y es utilizada en sus procesos de manera única.
Además han sido los salvadores de una variedad de uva, la Caíño Blanco, que estuvo a punto de extinguirse hace no muchos años, y que utilizan en modo de coupage en algunas de sus marcas de vino, teniendo el único vino monovarietal de Caíño Blanco del mundo.
Cata Terras Gauda.

Este vino se hace con Albariño (70%), Caíño Blanco (20%) y Loureira (10%).
Destaca por su complejidad en nariz, donde destacan los aromas florales y frutales, las flores son azahar y menta y las frutas cítricas mandarina y pomelo y de hueso el melocotón maduro. También son agradables las notas minerales y terrosas.
En boca la nobleza de su estructura junto con su untuosidad, equilibrio y la sensación tan aterciopelada que tiene al pasar sorprenden al que lo toma. Ya en boca su cremosidad, frescura y delicada mineralidad hacen que se unan dos características aparentemente irreconciliables: complejidad, y facilidad para beber.
Martín Códax
En 1914, en una librería de libros antiguos de Madrid, el estudioso Pedro Vindel, encuentra un documento extraordinario: como sobrecubierta de un libro de cicerón hay una partitura del Siglo XIII de un poema lírico del más famoso trovador en galaico-portugués de esos tiempos: Martín Códax.

Fuente:Wikipedia.
Ese hecho extraordinario hace justicia tanto al poeta, a la altura de Alfonso X ‘El Sabio’, del que era coetáneo, como al vino que siglos después nombró.

Y es que los premios y aplausos que debió recoger tan destacado bardo, son los que lleva el vino y las bodegas Martín Codax recibiendo desde que comenzó a andar, allá por el año 1986, como forma de cooperativa donde familias de la zona se unieron para marcar un hito en la D.O. Rías Baixas, hasta ser a día de hoy la bodega que más uva procesa de la región (junto con Condes de Albarei).
Esta bodega nace ya desde sus inicios como un deseo de diálogo y unión y ejerciendo un apoyo constante a la cultura de la zona con dando durante varios años los premios Martín Códax a la poesía y música.
Esa tradición que viene de tan lejos se une a un espíritu innovador que en el viñedo experimental de Pé Redondo tiene su máximo exponente.
Además han llevado a cabo todo tipo de proyectos con organismos científicos públicos y privados para alcanzar esa excelencia que solo el trabajo duro consigue.
El objetivo es siempre el mismo, que el vino tenga por lo menos un poco de poesía que nos eleve como música que llega al cielo.

Ondas do mar de Vigo,
se vistes meu amigo?
E ai Deus!, se verra cedo?
—
Olas del mar de Vigo
¿visteis a mi amigo?
¡Ay Dios! ¿vendrá pronto?
Cata Martín Codax.

Visualmente cumple a la perfección los estándares necesarios, es limpio, amarillo brillante con reflejos verdosos.
En nariz se presentan flores blancas que combinan con recuerdos herbáceos discretamente mentolados. También destacan los aromas de cítricos maduros y fruta blanca (manzana) .
En la fase gustativa es largo y fresco, con partes iguales de ligereza, frescura y carácter. Lo que nos hace ver que estamos ante un vino de calidad indudable es que destacan y crecen todavía más los aromas tras un ligero respiro y oxigenación.
Ya por último la Cantiga ‘Ondas do Mar de Vigo’ cantada por Amaral (sí, la famosa) en un vídeo de una naturaleza preciosa, disfruta.
Marieta
De la bodega Martín Códax, nace este albariño único, Marieta, que desde el primer momento ha impactado por lo nuevo de su concepto aplicado a la D.O de Rías Baixas: es el primer vino semiseco de esta D.O. y parece que no será el último, pues el éxito ha sido arrollador desde el comienzo, recibiendo una respuesta fantástica por parte del público.

Esta característica se consigue aplicando frío, cortando la fermentación en seco cuando se encuentra en el depósito de acero, para que las levaduras se inactiven y no conviertan todo el azúcar en alcohol, de esta manera se consigue que tenga 14 gr de azúcar por litro.
Cata de Marieta Albariño.

A la vista es limpio y brillante, color amarillo pajizo con reflejos dorados.
Es un vino goloso en boca, a pesar de lo cual, su entrada y circulación son muy equilibradas, con un regusto largo e intenso que redondea la sorprendente experiencia.
En la nariz combina los esperados matices de frutas de hueso y blanca y cítricos maduros con mucha elegancia.
















