A todos ellos les unen dos cosas: Una fiabilidad absoluta de que los resultados no son manipulados y la pasión por descubrir alrededor del mundo los vinos que más destacan entre los miles y miles que se producen en una cantidad increíble de países.
Además hay otro punto a aclarar, y es que son las bodegas las que envían los vinos, quiere decir que si una bodega no envía un vino, no puede ganar (parece obvio, pero había que decirlo)
Lo que une también a estos concursos es que todos tienen un sistema de puntuación igual. Se dan medallas de oro, plata y bronce y una puntuación a cada vino de 0 a 100.
Curiosamente los tres ganaron prácticamente las mismas medallas en los mismos concursos ya que los tres fueron:
–Bronce en IWC 2020.
–Plata en Concour Bruxelles 2020.
–Plata en Decanter.
La única y gran diferencia la marca Bacchus.
Y es que en este concurso es donde Granbazán etiqueta Ámbar 2019 fue nombrado el Mejor Vino Blanco de España en el concurso de catadores Españoles (Bacchus), lo cual puede decirse que le coloca un peldaño, por pequeño que sea, por encima del resto.
En ese mismo concurso Carallán 2019 ganó la Medalla de Oro y Granbazán Etiqueta Verde 2019 la de Plata.
Pero este análisis de premios y medallas también nos deja muchos matices para encontrar pequeñas joyas no tan conocidas para el gran público.
Y es que podemos desglosar y hacer varios interesantes análisis, como por ejemplo,
Vino Albariño con más Medallas de Oro
Fueron los siguientes:
1º Con Tres Medallas de Oro cosechadas en los International Wine Challenge 2020, Bacchus y Decanter:
Altos de Torona O Rosal. International Wine Challenge 2020
Pazo de Señoráns Colección. Bacchus
La Trucha Albariño Barrica. Decanter
Finca Garabelos Albariño. Concour Bruxelles 2020
Finest Albariño Tesco with Viñas del Rey. International Wine Challenge 2020
Quizá podría pensarse que el vino con más Medallas de Oro sea el mejor, y seguramente sea así, pero es difícil asegurarlo al 100% porque no hay una garantía de que todos los vinos hayan participado en todos los concursos.
Aún así, no tratamos aquí y ahora de establecer categorías definitivas, o de poner unos vinos por encima de otros, solo queremos dar a conocer el buen hacer de las bodegas de D.O. Rías Baixas “por el mundo adelante”
Si seguimos hablando de premios acumulados, hay 8 vinos que acumulan 3 premios de distinto calibre y en distintos concursos.
1º Como ya dijimos, 3 Medallas de Oro
Pazo de Señoráns Selección de añada 2011
2ª Con dos Medallas de Oro y una tercera de Plata en el Concour Bruxelles 2020:
Paco&Lola Vintage 2013,
3º Con una Medalla de Oro en Concour Bruxelles, otra de Plata en Bacchus y una de Bronce en Decanter:
Finca Garabelos Albariño.
4º Dos vinos de bodegas Paco&Lola acumulan, curiosamente, los mismos premios con tres Medallas de Platas:
Follas Novas 2019
Paco&Lola Albariño 2019
Son los vinos y IWC 2020, Bruxelles y Decanter los concursos para el primero y Bacchus, IWC 2020 y Decanter los concursos donde el segundo consiguió sus merecidas medallas.
Hay un tercer vino de esta bodega con tres premios:
Lolo 2019,
Que en los mismos concursos de concursos que Follas Novas, pero con una medalla de Bronce en vez de Plata en IWC 2020.
5º Consiguió dos Medallas de Plata en IWC y Bacchus y una tercera de Bronce en Decanter:
Altos de Torona Albariño
6º Por último, que no el último, con dos Platas una en IWC 2020 y Concour Bruxelles 2020 y un Bronce en Decanter:
Eidosela 2019.
Y hasta aquí este breve resumen,espero que te haya ayudado a hacerte una idea de la magnígica colecciónde vinos Albariños que hay.
Si te interesó esta info, quizá también lo haga la que hay en algún enlace de los que tienes más abajo.
Un saludo!
Si quieres saber más sobre el Albariño y su mundo, pincha en la imagen.
El vino del Mar
El mundo del vino blanco afrutado está lleno de sorprendentes historias y muchos detalles curiosos. Aquí te lo contamos.
Las vidas de las vides están llenas de belleza.
Sí, las cruzadas también forman parte de la historia del vino.
En un momento indeterminado del Siglo X, un barco Vikingo llega a las costas de Terranova, en Canadá.
Después de pasar un tiempo, construir una casa y poco más, se vuelven a Groenlandia.
Al llegar, hablan al resto de vikingos de unas tierras con poco aprovechamiento a la que llamaron Vinland
¿El significado de Vinland?
Tierra de Vides
Booooooooom
Y es que la norteamérica prehispánica estaba llena de vides silvestres, las cuales y gracias a recientes descubrimientos, se ha sabido que pudieron ser aprovechadas para hacer vino, aunque debió de ser un tipo de bebida ritual, pues cuando los españoles llegaron, el consumo de vino era inexistente.
Primer desembarco de Cristóbal Colón en América, isla de San Salvador. Cuadro del pintor Dióscoro Teófilo Puebla Tolín. 1862
El gusto por el vino que tenían los españoles era sin duda muy alto, pues formaba parte indisoluble de su cultura cristiana a través de la Eucaristía, amén de que en la época se le consideraba algo parecido a un súperalimento, al que se le daba incluso un uso medicinal que nos va a servir para desentrañar el misterio:
¿Qué vino llevaron Colón y los descubridores
en sus primeros viajes?
¿Qué vino llevaban en esas bodegas?
A pesar de que no hay un consenso claro, hay tres claros candidatos: Vinos de Toro, del Condado de Huelva y de Ribeiro.
Vamos por partes:
Vino de DO. Toro en el Descubrimiento de América
Fray Diego de Deza fue un obispo de Zamora, nacido en Toro (provincia de Zamora) y un personaje muy importante en la corte de los Reyes Católicos, llegando a ser confesor de la reina Isabel.
Se dice que además que pudo ser uno de los que convencieron a los Reyes Católicos de financiar la expedición de ese tal Cristóbal Colón que estaba llamando a las puertas de todas las casas nobles Europeas. Posteriormente fue uno de los que acompañarona Colón en sus viajes.
La Pinta, carabela que llegó a América
Fernando el Católico
Hay historiadores que incluso apuntan a que el nombre de la carabela La Pinta, fue puesto precisamente por Fray Diego, quien se refería a la medida en que se vendía el vino ( y que todavía se utiliza en Reino Unido, la pinta).
También sostienen que en sus bodegas iban pipotes de vino de Toro, pues era conocida su capacidad de aguantar largos viajes en buen estado.
En cualquier caso, y pese al hecho de la falta de pruebas escritas, el hecho de que en la época el vino de Toro fuese muy bien valorado y que Fray Diego de Deza acompañase a los expedicionarios, y el hecho de tener una conocida afición al vino, crea una duda razonable acerca de si viajó con vino de la D.O. Toro hacia las Américas.
De lo que sí hay constancia es de que en los siglos posteriores mucho vino de la D.O. Toro fue embarcado a las Américas para disfrute de los colonos.
Vino Condado de Huelva en el Descubrimiento de América
El vino del Condado de Huelva, ya antes del descubrimiento, era exportado, a través de los puertos de Sanlúcar de Barrameda y Cádiz, hacia Inglaterra y Países Bajos.
Puero de Palos. Cargando las Carabelas.
Es en la exportación de este vino, donde queda constancia, en el año 1.502, del despacho de una carga de 26 arrobas de vino procedente de Villalba de Alcor, hacia las Américas que se vendió por 1.422 maravedíes y se embarcó en La Española. Esta es la primera prueba de una exportación de vino hacia el Nuevo Mundo.
Es este el argumento que utilizan los defensores de que el vino de Huelva era el que acompañaba a los descubridores en sus viajes, si bien no hay pruebas de que así fuese en los primeros de Colón.
Vinos de Ribeiro en el Descubrimiento de América
Sin entrar en disquisiciones de si Colón era gallego o no, sí que es cierto de que los vinos de Ribeiro eran los considerados del máximo nivel en la península y Europa, manteniendo ese alto nivel durante más de 1.000 años.
Monasterio y viñedo. Ribeiro en Estado Puro. Fuente D.O.Ribeiro
Lo que cambió el juego de equilibrios que se estableció en cuanto a todas estas hipótesis, fue un descubrimiento casual, en el archivo de Simancas.
Y es que se sabía que a Colón, en el año 1.500, el comendador Bobadilla le hizo un juicio, que terminaría con la caída en desgracia del descubridor, por los desmanes que cometió en sus años como gobernador de la isla La Española.
Sin embargo, las actas de ese juicio estuvieron perdidas durante décadas, y no es hasta que, de casualidad, se encuentran de nuevo, que se pueden analizar en detalle.
En ellas hay un hecho escrito que sin dudadecanta la balanza hacia los vinos de Ribeiro, pues en las actas del juicio, y como pruebadel malgobierno de Colón, un párroco le acusa de negarle, para acelerar su curación por unas fiebres, un poco más de ese
“…buen vino de Ribadavia…”
Mapa de Ribadavia 1.733. Fuente: D.O. Ribeiro
Y teniendo en cuenta de que Rivadavia es un pequeño pueblo, muy importante en la época, en la cuna del vino de Ribeiro, demuestra sin duda que estos vinos estuvieron en esos primeros años en América.
Para terminar también decir que no es imposible que Fray Diego de Deza llevase unas pipetas del vino de Toro, su tierra, o que antes de zarpar del puerto de Palos (en Huelva), algún marinero cargase unas botas de vino del Condado de Huelva o de vino Manzanilla para tan duro viaje… Seguramente así haya sucedido, pero no hay pruebas que lo demuestren.
Sea como fuere, cualquiera de los tres se merece sin duda haber participado en ese histórico tan importante.
El Vino en las Américas.
Una vez que los españoles se establecen en América, y que el vino tuviese un papel en la conquista (por ejemplo fue utilizado como partede la diplomacia por Hernán Cortés en la conquista de México, lo usa para agradar a caciques de los que requería apoyo) les surge la necesidad de tener un suministro continuo de vino, por lo que empiezan a intentar plantar vides y sarmientos desde el primer momento.
Hernán Cortés se encuentra a Moctezuma. ¿Se tomarían un vinito?. Fuente: Museo del Prado
Tal es así que siendo Hernán Cortés ya gobernador, ordena que por ley se planten
”1.000 vides por cada 100 indígenas a su servicio…”
Pero este empeño tiene un claro enemigo.
Los climas tropicales en los que se asientan resultan ser poco favorecedores para el desarrollo del vino, pues aunque las vides eran amplias en follaje y crecían con brío, apenas daban frutos, y en unos pocos años se secaban. Y ya se sabe, sin frutos no hay vino.
Es por ellos que prácticamente todo el vino que se consumía debía de ser importando, con un el consiguiente aumento del precio hasta hacerlo prohibitivo para los colonos que llegaban a las Américas.
Tanto era el deseo de plantar vides y de que prosperaran, que en el año 1.518 los colonos pidieron por escritoa la Corona que en todos los barcos que cruzaban el océano, viniesen vides o sarmientos con los que intentar la población de la planta, además de agricultores que pudiesen cuidarlas, pues achacaban al no saber cuidar las vides, los malos rendimientos que obtenían.
Estaba la Corona tan deseosa de que los colonos triunfasen en su intento de colonización, que esta petición fue atendida a pies juntillas en la metrópoli, y en apenas dos semanas se promulga un edicto según el cual todo barco que zarpe hacia las Américas, debe llevar sarmientos o vides plantadas (con los esmerados cuidados y el espacio que ocupaban durante el viaje por mar) y se buscan agricultores en Castilla que quieran emigrar para hacerse cargo del cuidado de las viñas.
Los nuevos alimentos de las Américas.
Se da por otro lado el caso curioso de que es el vino el único alimento que no encuentra sustituto entre los colonos, pues si bien los colonizadores dejaron el aceite y el trigo como alimentos principales y adoptaron como sustento la batata, las judías o el pimiento, el vino, a pesar de que los nativos tenían uno hecho a base de maíz fermentado (de nombre Chicha, que cumplía la misma función social entre todas las capas sociales que el vino en Europa), está tan intrincado en su cultura y forma de vida, que no hay manera de sustituirlo.
Además se identifica el vino con el mundo que está por venir, y la Chibcha y otras bebidas alcohólicas con el pasado: les sirve a los recién llegados como manera de diferenciarse de la población indígena hasta el punto que los propios nativos terminan por renegar de la Chicha y adoptar la nueva bebida.
Más de un siglo fue necesario para que la vid se adaptase y encontrasen la manera de hacerla crecer. Pero finalmente, y en lugares que a veces parecen los menos indicados, las vides florecen y como nos dice un cronista de la época, en el Virreinato de Perú, en los alrededores de Lima:
«Guayuri es muy angosto, de poco agua, pero buena; plantáronse en él solas dos viñas; no hay espacio para más; la una de 500 cepas y la otra de 1.500; cargan tanta uva y de ellas se saca tanto vino, que si no se ve, no se puede creer; de las 500 se cogen 1.500 botijas de vino y de las otras, 4.000»
¡Por fín!, después de tantas penurias y dificultades y de tener que pagar el vino que venía de España a precios que llegaban a ser 40 veces superior al de origen (¿te imaginas pagar 400€ por una botella de Protos?) las Américas estaban en el camino de la autosuficiencia vinícola…¡un brindis!
Ese camino fue realmente muy fructífero; en los actuales Perú( en concreto en la zona de Pisco, donde a día de hoy se sigue elaborando bebidas alcohólicas) Chile y Argentina se plantaban vides con éxito, pero también en Paraguay o Brasil.
Fue así también, gracias al vino, como también surgieron las primeras fortunas en las Américas. El vino era tan demandado que su comercialización hizo ricos a los hacendados que tenían éxito en su empresa.
Pero todo ese comercio y éxito tienen su final en un edicto de Felipe II en 1.595.
Las arcas reales estaban exiguas, pues el continuo guerrear alrededor del mundo era muy caro y la corona necesitaba nuevas fuentes de ingresos. Una de ellas, que había sido muy fructífera y se había secado, era el comercio de vino con el Nuevo Mundo; ahora que eran autosuficientes no necesitaban importar el vino de la madre patria. Por ello se promulgó un edicto según el cual debían arrancarse todas las vides plantadas en la América.
Solo los Jesuítas y demás órdenes religiosas quedaron libres de arrancarlas, pues necesitaban el vino para celebrar la misa, y en todas las misiones que fundaban la vid era llevada, así es su cultivo se extendió a lo largo del continente, desde Argentina a California.
Fue en ese período de 150 años que duró el edicto, como se puso fin, si no al cultivo, si al uso de la planta como un bien comercial y donde un futuro que se aventuraba próspero se truncó de manera casi definitiva.
Decir también que en España el vino era un bien si no escaso, si de producción muy limitada, y que las mismas autoridades locales (el Concejo de Sevilla, por ejemplo) ponían trabas a las Normas Reales sobre la exportación de vino hacia las Américas, habiendo una abundante correspondencia en el Archivo de Indias en Sevilla sobre las quejas de las colonias acerca de la continua escasez de vino que llegaba de la metrópoli.
Y así entre uvas, vides y barcos que iban y venían, pasaron los Siglos.
A día de Hoy. El vino en América.
A día de hoy el consumo y producción de vino han aumentado de manera vertiginosa, recuperando el camino que en su día se estancó. Hemos llegado el punto en que EE.UU es cuarto productor de vino delmundo y el mayor consumidor mundial (aunque es lógico, a priori nadie lo diría, ¿verdad? Con este dato te puedes apostar una copita de vino con l@s amig@s y seguro que la ganas 😉
Viñedos en Valle de Napa en California. Imagen de aga2rk en Pixabay
Además Argentina es el 5º mayor productor mundial de vino y Chile el octavo.
En Argentina la variedad de uva más plantada y producida viene de los tiempos de la conquista, es la variedad Torrontés, procedente de O Ribeiro en Galicia.
En Chile la barrera de los Andes impidió en su momento, finales del siglo XIX, el avance a la plaga de filoxeraque arrasó literalmente los cultivos de vid en todo el mundo.
Esto le permite a día de hoy tener vides plantadas previas a esa plaga, siendo uno de los pocos lugares del mundo donde ocurre.
Como curiosidad decir que la cepa Carménère , originaria de la zona de Burdeos en Francia y que se creía extinta, fue redescubierta por los franceses en los años 1970 plantada en Chile.
Y hasta aquí un resumen de más de 5 siglos de vino en América, que apasionantes!
Si quieres profundizar aún más te dejo un enlace con un estudio fascinante de uno de los mayores expertos en la época: el doctorado en Historia de América Esteban Mira Caballos
El proceso es realmente meticuloso y se catan los vinos de cada región juntos, para no distorsionar la competición juzgando características distintas y además cada vino es catado y valorado por un mínimo de 8 jueces.
Son las bodegas las que presentan los vinos, quiere decir que si una bodega no presenta sus vinos, no pueden recibir premios, por más que estos vinos sean extraordinarios.
Los premios que se conceden son de 4 tipos, siendo 3 medallas y un elogio:
Medalla de Oro (95-100 puntos)
Medalla de Plata (90-94 puntos)
Medalla de Bronce
Mención de Elogio
La Denominación de Origen Ribeirorecibió 9 premios en total siendo 3 de plata, 5 de bronce y 1 mención de elogio.
Estas son las bodegas más premiadas:
1ª Bodega Pazo de Toubes con cuatro medallas:
2ª Viña Costeira con tres medallas:
3ª Con dos medallas Bodegas Casal de Armán
Completan los premiados la Bodega Pazo Tizón con 1 medalla.
4 Premios🥈🥉🥉🏵️
Bodega Pazo de Toubes
Es la más premiada de O Ribeiro con 4 galardones. De ellos 1 es una medalla de Plata con el único vino de uva Godello galardonado en esta D.O. su Tambora Godello 2019.
Además recibió dos medallas de bronce. Una con un vino monovarietal de uva treixadura, Amadeus 2018 y otra con Modus Vivendi Ribeiro 2019, una mezcla muy acertada de tres castas gallegas: treixadura, Albariño y Loureiro.
Además recibió una mención de Elogio para su vino Toubes 2016, un vino envejecido de las mismas tres uvas treixadura, Albariño y Loureiro.
3 Medallas 🥈🥉🥉
Viña Costeira
Una bodega que es todo un clásico de la D.O. Ribeiro con más de 50 años de antigüedad, que hizo un gran papel en la competición y con tres medallas recibió un buen premio a su esfuerzo.
Uno de sus vinos Meu 2019, monovarietal de Treixadura recibió la medalla de plata. Dos medallas de bronce completaron el palmarés una fue para Colección 68 2019, una mezcla de treixadura, albariño y godello y otra para uno de los vinos emblema de la casa, Viña Costeira 2019, que con una mezcla de Treixadura, Palomino y Albariño ganó una merecida medalla de Bronce.
Dos medallas 🥈🥉
Casal de Armán
Esta bodega familiar ganó una medalla de Plata con su Casal de Armán 2018 un vino envejecido y con mezcla de Treixadura, Godello y Albariño y otra de bronce con un vino tinto, Casal de Armán Tinto 2017, con tres castas gallegas tintas, algo muy poco habitual: Sousón, Brancellao, Caiño longo
Una medalla 🥈
Bodega Pazo de Tizón
Cierra la lista esta bodega que con su Pazo Tizón 2019, una mezcla de treixadura, albariño y godello, consigue un premio que seguro les anima seguir por ese camino de esmero y buen hacer.
Si quieres saber más sobre la DO de O Ribeiro y su historia llena de momentos gloriosos, pincha en este enlace aquí.
… ahí terminan sus parecidos. Sus diferencias son muchas, en concreto estas:
Albariño es una uva y Ribeiro un lugar.
En concreto Ribeiro es el nombre de la Denominación de origen Ribeiro, que se refiere a una zona delimitada en la provincia de Ourense. Solo los vinos de esa zona se pueden llamar así.
Localización de la D.O. de Ribeiro en España. Fuente: Wikipedia
Bonita iglesia rodeada de viñas en la zona de Ribeiro. Fuente: D.O. Ribeiro
La uva Albariño por el contrario, puede plantarse en cualquier lugar y seguir teniendo ese nombre y ser, por ejemplo, Albariño de Cantabria ( como por ejemplo ‘ViñaMar by Nates’ que ganó un premio en 2017) o de California (donde está teniendo mucho éxito), de la misma manera que en cualquier lugar de España se puede plantar por ejemplo la uva Chardonnay francesa y hacer vino con ella y hacer un vino D.O. Toro con uva Chardonnay.
En nuestro país vecino, Portugal, se la conoce como Alvarinho, y hacen vinos con ella en la zona norte tan cercana a la frontera con Galicia que solo el río Miño separa las zonas de cultivo
Vides de Alvarinho en Melgaço, norte de Portugal
Cierto que como norma general, cuando hablamos de Albariño pensamos en un vino de Galicia, pero para ser exactos, el nombre que recibe la zona donde esta es la uva reina, es la Denominación de Origen Rías Baixas, y como la de Ribeiro (y todas las demás), solo el vino que se elabora allí puede llevar ese nombre.
Mapa de D.O. Rías Baixas. Fuente:D.O. Rías Baixas
O sea, que aunque el 99% del vino de Uva Albariño sea de la D.O. Rías Baixas, si quieres tener la certeza absoluta de que así sea, mira la etiqueta.
Ahora que hemos establecido un punto de partida, vamos a hablar del tipo de vino que se elabora en cada zona, teniendo claro que si decimos Albariño nos estamos refiriendo a“un vino de la D.O. Rías Baixas elaborado con uva Albariño” y que el Ribeiro es de uva Treixadura (la más típica y característica de la D.O., pero no la única ).
Albariño y Ribeiro tienen climas muy distintos.
Cada una de las dos zonas tiene climas muy distintos, a pesar de que no están muy separadas una de otra.
En las rías baixas el clima es atlántico, lluvioso en invierno y primavera y caluroso en verano con un alto grado de humedad en el ambiente. Los vientos suelen soplar del Atlántico y llenan la zona de una salinidad que se deposita poco a poco en las uvas, dándoles un toque característico.
La nubes del Atlántico van hacia las Rías Baixas.
En cambio en la zona de Ribeiro el clima es continental, puede llegar a nevar en invierno, no llueve “tanto” en primavera y otoño y en verano es un calor muy seco, llegando con facilidad a los 40ºC en muchas zonas, con temperaturas sostenidas durante el día por encima de los 30ºC durante muchas semanas.
Además una gran distinción que afecta a las uvas, en la zona de Ribeiro, es que hay una gran diferencia térmica entre la noche y el día, en toda la época de crecimiento y maduración de la uva.
Por otro lado, esta es una zona, Ribeiro, es muy montañosa y las corrientes de aire no circulan con facilidad, al contrario que la zona de Rías Baixas que donde zonas como el Valle del Salnés, centro neurálgico de la D.O. es, como casi todo lo demás, completamente llano.
Valles de Ribeiro llenos de vides. Fuente: DO. Ribeiro
El hecho de que la zona de Ribeiro sea tan montañosa, hace que muchos de los cultivos sean abancalados, esto es, en bancales artificiales buscando fabricar un terreno liso y horizontal donde la vid pueda crecer.
Bancales para la vid. Fuente: DO Ribeiro
Todo ello influye en las uvas, haciendo que las dos zonas produzcan vinos muy distintos.
Se plantan de manera distinta. Albariño en parra y Ribeiro en viña.
Por la distinta climatología de cada zona, cada zona tiene una manera distinta de plantar la uva.
En Rías Baixas se planta la inmensa mayoría en parras a una altura variable del suelo, generalmente 1,80 mts. Es por dos motivos:
1º La humedad
Parras en verano. Fuente: D.O. Rías Baixas.
El suelo es muy húmedo, y entre las lluvias, los ríos y regatos y la humedad que viene del mar, es un caldo de cultivo perfecto para hongos que pudieran ser una plaga para los racimos y las vides, echándolas a perder.
2ºEl sol
Para que “la magia” se produzca y las uvas tengan una suficiente cantidad de azúcar que se pueda después transformar en alcohol, es necesario sol. Mucho sol y calor. Por eso se disponen en parra, para que los racimos tengan un mejor acceso a tan preciado recurso, los rayos de sol.
Vides zona Ribeiro. Clásico minifundio. Fuente D.O. Ribeiro.
En la zona de Ribeiro, no hay tanta humedad, y el sol y calor son bienes abundantes en la época de crecimiento y maduración, por eso se dejan plantadas a la manera tradicional, a ras de suelo.
El Albariño es más afrutado que el Ribeiro.
La uva Albariño y la Treixadura son dos uvas muy parecidas y distintas. Me explico.
Aquí puedes ver dos racimos, uno de treixadura y otro de albariño. Evidentemente se parecen mucho. Pero son muy distintas en cuanto al vino que produce cada una de ellas.
Racimo de uva Albariño. Fuente: D.O. Rías Baixas.
Racimo de Treixadura. Fuente:DO Ribeiro
El Ribeiro no puede decirse que sea un vino especialmente afrutado, o que sea esa su característica principal. Es más astringente , sin llegar a ser un vino seco, sí que tiene un paladar completamente distinto al de uva albariño, muy agradable porque combina la acidez con un punto seco y ligeramente afrutado.
El Albariño es un vino más floral y afrutado, más ácido también, lo que le permite envejecer bien. Es un vino “más fácil de beber” que puede encajar en muchas situaciones.
El Ribeiro tiene más cuerpo.
Por el tipo de uva utilizado en su elaboración, cada uno tiene un tacto distinto en su paso por boca.
El Albariño es más ligero, más parecido al agua, sin llegar a ser tan ligero.
El Ribeiro por otro lado tiene un cuerpo más firme, más untuoso, se nota más su paso por la boca, “se pega” un poco más la cavidad bucal y a la lengua.
Tienen tonalidades de amarillo distintas.
Sin que el Ribeiro llegue a ser amarillo oscuro, sí que suele tener un tono mas cercano al del sol y el Albariño, más tirando a color paja clara, por lo tanto es fácil diferenciarlos si los tenemos servidos en copas distintas y podemos comparar.
En la Historia fueron distintos.
Los dos son vinos que seguramente lleven miles de años elaborándose cada uno es su zona. Sin ir más lejos, en una excavación cerca de Vigo se encontraron semillas de más de dos mil años que resultaron ser de uva Albariño.
Los romanos se decantaron por el Ribeiro, y lo llevaron hasta la mismísima Roma para disfrute de los emperadores.
Los ingleses también comerciaban por toda Europa con un vino tostado, de uvas pasificadas, que se hacía en la edad media en la zona de Ribeiro y la comunidad Judía de la zona, en Ribadavia sobre todo, lo exportaba a otras comunidades de Europa.
Incluso Cristóbal Colón lo llevaba en sus viajes a América.
Todo ello se refleja en el siglo XX: la D.O. Ribeiro es una de las más antiguas de España, se fundó en 1.932, 50 años antes que la de Rías Baixas.
La historia del Albariño es más discreta, y no es hasta los años 90 del siglo pasado cuando explota en toda su dimensión y pasa a ser considerado uno de los vinos blancos más valorados del mundo.
Paradójicamente esa explosión de modernidad y de traspasar fronteras coincide con un decaimiento del Ribeiro, del que sin duda esta D.O. se ha recuperado con creces en los últimos años y ya tiene unos vinos de primer nivel.