… ahí terminan sus parecidos. Sus diferencias son muchas, en concreto estas:
Albariño es una uva y Ribeiro un lugar.
En concreto Ribeiro es el nombre de la Denominación de origen Ribeiro, que se refiere a una zona delimitada en la provincia de Ourense. Solo los vinos de esa zona se pueden llamar así.

Fuente: Wikipedia

La uva Albariño por el contrario, puede plantarse en cualquier lugar y seguir teniendo ese nombre y ser, por ejemplo, Albariño de Cantabria ( como por ejemplo ‘ViñaMar by Nates’ que ganó un premio en 2017) o de California (donde está teniendo mucho éxito), de la misma manera que en cualquier lugar de España se puede plantar por ejemplo la uva Chardonnay francesa y hacer vino con ella y hacer un vino D.O. Toro con uva Chardonnay.
En nuestro país vecino, Portugal, se la conoce como Alvarinho, y hacen vinos con ella en la zona norte tan cercana a la frontera con Galicia que solo el río Miño separa las zonas de cultivo

Cierto que como norma general, cuando hablamos de Albariño pensamos en un vino de Galicia, pero para ser exactos, el nombre que recibe la zona donde esta es la uva reina, es la Denominación de Origen Rías Baixas, y como la de Ribeiro (y todas las demás), solo el vino que se elabora allí puede llevar ese nombre.

O sea, que aunque el 99% del vino de Uva Albariño sea de la D.O. Rías Baixas, si quieres tener la certeza absoluta de que así sea, mira la etiqueta.
Ahora que hemos establecido un punto de partida, vamos a hablar del tipo de vino que se elabora en cada zona, teniendo claro que si decimos Albariño nos estamos refiriendo a “un vino de la D.O. Rías Baixas elaborado con uva Albariño” y que el Ribeiro es de uva Treixadura (la más típica y característica de la D.O., pero no la única ).
Albariño y Ribeiro tienen climas muy distintos.
Cada una de las dos zonas tiene climas muy distintos, a pesar de que no están muy separadas una de otra.
En las rías baixas el clima es atlántico, lluvioso en invierno y primavera y caluroso en verano con un alto grado de humedad en el ambiente. Los vientos suelen soplar del Atlántico y llenan la zona de una salinidad que se deposita poco a poco en las uvas, dándoles un toque característico.

En cambio en la zona de Ribeiro el clima es continental, puede llegar a nevar en invierno, no llueve “tanto” en primavera y otoño y en verano es un calor muy seco, llegando con facilidad a los 40ºC en muchas zonas, con temperaturas sostenidas durante el día por encima de los 30ºC durante muchas semanas.
Además una gran distinción que afecta a las uvas, en la zona de Ribeiro, es que hay una gran diferencia térmica entre la noche y el día, en toda la época de crecimiento y maduración de la uva.
Por otro lado, esta es una zona, Ribeiro, es muy montañosa y las corrientes de aire no circulan con facilidad, al contrario que la zona de Rías Baixas que donde zonas como el Valle del Salnés, centro neurálgico de la D.O. es, como casi todo lo demás, completamente llano.

Fuente: DO. Ribeiro
El hecho de que la zona de Ribeiro sea tan montañosa, hace que muchos de los cultivos sean abancalados, esto es, en bancales artificiales buscando fabricar un terreno liso y horizontal donde la vid pueda crecer.

Fuente: DO Ribeiro
Todo ello influye en las uvas, haciendo que las dos zonas produzcan vinos muy distintos.
Se plantan de manera distinta. Albariño en parra y Ribeiro en viña.
Por la distinta climatología de cada zona, cada zona tiene una manera distinta de plantar la uva.
En Rías Baixas se planta la inmensa mayoría en parras a una altura variable del suelo, generalmente 1,80 mts. Es por dos motivos:
1º La humedad

El suelo es muy húmedo, y entre las lluvias, los ríos y regatos y la humedad que viene del mar, es un caldo de cultivo perfecto para hongos que pudieran ser una plaga para los racimos y las vides, echándolas a perder.
2º El sol
Para que “la magia” se produzca y las uvas tengan una suficiente cantidad de azúcar que se pueda después transformar en alcohol, es necesario sol. Mucho sol y calor. Por eso se disponen en parra, para que los racimos tengan un mejor acceso a tan preciado recurso, los rayos de sol.

Fuente D.O. Ribeiro.
En la zona de Ribeiro, no hay tanta humedad, y el sol y calor son bienes abundantes en la época de crecimiento y maduración, por eso se dejan plantadas a la manera tradicional, a ras de suelo.
El Albariño es más afrutado que el Ribeiro.
La uva Albariño y la Treixadura son dos uvas muy parecidas y distintas. Me explico.
Aquí puedes ver dos racimos, uno de treixadura y otro de albariño. Evidentemente se parecen mucho. Pero son muy distintas en cuanto al vino que produce cada una de ellas.

Fuente: D.O. Rías Baixas.

Fuente:DO Ribeiro
El Ribeiro no puede decirse que sea un vino especialmente afrutado, o que sea esa su característica principal. Es más astringente , sin llegar a ser un vino seco, sí que tiene un paladar completamente distinto al de uva albariño, muy agradable porque combina la acidez con un punto seco y ligeramente afrutado.
El Albariño es un vino más floral y afrutado, más ácido también, lo que le permite envejecer bien. Es un vino “más fácil de beber” que puede encajar en muchas situaciones.
El Ribeiro tiene más cuerpo.
Por el tipo de uva utilizado en su elaboración, cada uno tiene un tacto distinto en su paso por boca.
El Albariño es más ligero, más parecido al agua, sin llegar a ser tan ligero.
El Ribeiro por otro lado tiene un cuerpo más firme, más untuoso, se nota más su paso por la boca, “se pega” un poco más la cavidad bucal y a la lengua.
Tienen tonalidades de amarillo distintas.
Sin que el Ribeiro llegue a ser amarillo oscuro, sí que suele tener un tono mas cercano al del sol y el Albariño, más tirando a color paja clara, por lo tanto es fácil diferenciarlos si los tenemos servidos en copas distintas y podemos comparar.
En la Historia fueron distintos.
Los dos son vinos que seguramente lleven miles de años elaborándose cada uno es su zona. Sin ir más lejos, en una excavación cerca de Vigo se encontraron semillas de más de dos mil años que resultaron ser de uva Albariño.
Los romanos se decantaron por el Ribeiro, y lo llevaron hasta la mismísima Roma para disfrute de los emperadores.
Los ingleses también comerciaban por toda Europa con un vino tostado, de uvas pasificadas, que se hacía en la edad media en la zona de Ribeiro y la comunidad Judía de la zona, en Ribadavia sobre todo, lo exportaba a otras comunidades de Europa.
Incluso Cristóbal Colón lo llevaba en sus viajes a América.
Todo ello se refleja en el siglo XX: la D.O. Ribeiro es una de las más antiguas de España, se fundó en 1.932, 50 años antes que la de Rías Baixas.
La historia del Albariño es más discreta, y no es hasta los años 90 del siglo pasado cuando explota en toda su dimensión y pasa a ser considerado uno de los vinos blancos más valorados del mundo.
Paradójicamente esa explosión de modernidad y de traspasar fronteras coincide con un decaimiento del Ribeiro, del que sin duda esta D.O. se ha recuperado con creces en los últimos años y ya tiene unos vinos de primer nivel.
Si quieres saber más de las D.O. Ribeiro pincha aquí y aquí para conocer la Uva Albariño






















































